viernes, 12 de octubre de 2012

UNGEME SEÑOR

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martes, 9 de octubre de 2012

Dios mio !Ayudame!

Sabes tú que cuando clamas al Señor, EL responde.  Sabes que en el amor grandioso de Jesús, cuando tú oras de acuerdo a la Palabra, ahí está EL para responder y mostrarte las grandes obras que EL puede hacer.

La oración es un poder mucho mayor que la electricidad, la bomba atómica, o cualquier otro poder que tú conozcas en esta tierra.  La oración llega y cambia los corazones duros de aquellos por los cuales tú estás orando.  Tengo buenas noticias para ti, la Palabra de Dios dice: “claman los justos y Jehová responde.”

Tú, quizás no lo sabes, pero tienes el poder mayor que hay en este mundo, que es el de orar a Nuestro Padre celestial.  No mires las circunstancias, haz como hizo mi madre, ella creyó como los grandes hombres de la fe, así como Abraham, Moisés, Josúe decidieron creer esperanza contra esperanza, sigue tú creyendo, que Nuestro Señor tiene la respuesta para ti.  EL contesta toda necesidad que tú tengas; el poder está en tu corazón y tus labios, a través de la oración.

Trae tus peticiones de oración ante el altar, Dios puede hacer el milagro.  Mira lo que dice la Palabra de Dios en el libro de Apocalipsis 8:3-4 “Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.  De la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo de incienso con las oraciones de los santos.”

Quiero decirte en estos momentos, que si has entrado a visitarnos y tienes una necesidad de oración escríbenos y vamos a estar orando por tu necesidad.  Sea cual sea la necesidad, si es familiar, de sanidad, economía, cualquiera que pueda ser tu situación en estos momentos, yo le digo que al que cree todo le es posible. 

Si has entrado a esta página, y no conoces a Jesús como tu Salvado y Señor de tu vida, te exhorto a que tomes un momento y le digas conmigo: 

“Padre vengo a tu presencia como pecador arrepentido, digo con mi boca lo que creo en mi corazón, que Jesús murió en la Cruz del calvario por mi pecado y ahora me limpia de todo corazón y hoy soy su hijo.” 

Recuerda que la oración abre las puertas del cielo, moldea nuestro carácter, y perfila o diseña aquellas cosas que queremos ver manifestadas. Por medio de la oración abrimos una ruta directa a Dios Padre por medio de su Hijo Jesucristo, y guiados por su Santo Espíritu el cual nos hace ser dependientes de EL.