miércoles, 27 de mayo de 2015

Y VESTÍOS DEL NUEVO HOMBRE, CREADO SEGÚN DIOS EN LA JUSTICIA Y SANTIDAD DE LA VERDAD" (EFESIOS 4:24)

Debemos despojarnos del viejo hombre
y revestirnos del nuevo hombre.


Colosenses 3:7 dice: “En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas”. Esas cosas se refieren a nuestra naturaleza terrenal, en la que andábamos en otro tiempo. Debemos creer que el Señor Jesús realizó toda Su obra en la tierra y fue crucificado por nosotros, y todas las cosas terrenales en las que anduvimos en otro tiempo ya fueron crucificadas con Él. Ahora, debemos hacer morir toda nuestra naturaleza terrenal.

Nosotros sabemos lo astuto que es Satanás y cómo trata de engañarnos por todos los medios. Él usa las cosas de la tierra para atraernos. El mundo está lleno de fornicación, de impureza, de pasiones desordenadas (lascivia), de deseos malignos y avaricia. La avaricia es codicia. El hombre siempre anhela tener más cosas para él. Sí, nosotros andábamos en todas esas cosas, pero la sangre preciosa del Señor ya nos limpió. Ahora hemos muerto junto con Cristo. Si esas cosas aún nos incomodan, debemos tomar la cruz para hacerlas morir.

El versículo 8 dice: “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”. Ya mencionamos que todas esas son cosas del alma, con la parte mala del alma. Esas cosas malas vienen del maligno y producen pecado en el cuerpo. Por eso necesitamos eliminarlas. Ellas no pueden estar más en nuestro medio. Siempre debemos tomar la cruz y hacerlas morir, pues nuestro viejo hombre ya fue crucificado con Cristo.

El versículo 9 dice: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. Los hechos del viejo hombre son las obras de nuestros miembros terrenales y las cosas de nuestra alma caída. Entonces, nosotros que somos el nuevo hombre, debemos resolver esos asuntos. Si queremos vivir en la realidad del nuevo hombre, necesitamos buscar las cosas de arriba. Debemos poner el pensamiento en el cielo. No vamos a pensar en la filosofía terrenal, en las vanas sutilezas, en las tradiciones de los hombres, en los rudimentos del mundo. Debemos clavarlo todo en la cruz. Debemos despojarnos del viejo hombre con todos sus hechos.

Efesios y Colosenses son epístolas hermanas. Las dos proceden de Gálatas. Efesios habla de la iglesia y Colosenses habla de Cristo, el Cristo que es todo y en todos, y Efesios dice que la iglesia es el Cuerpo de Cristo. Tanto Efesios como Colosenses hablan del nuevo hombre (Ef 2:15; 4:24; Col 3:10). El nuevo hombre se opone al viejo hombre (Ro 6:6; Ef 4:22; Col 3:9). El viejo hombre es pecaminoso y poco a poco se corrompe, por el hecho de envejecer. Debemos despojarnos de él.

Cuando no nos despojamos del viejo hombre, nos induce a pecar. No siempre caemos instantáneamente, sino que lo hacemos gradualmente. Así como Lot decidió habitar en los valles del Jordán y fue armando sus tiendas hasta que llegó a Sodoma. Él no se mudó inmediatamente después de que se separó de su tío a Abraham, sino que fue armando poco a poco sus tiendas hasta que llegó a Sodoma (Gn 13:10-12). A veces un hermano cae en pecado, pero eso no ocurre instantáneamente. Él va siendo licencioso poco a poco, siguiendo en la dirección del pecado. Cuando se da cuenta, ya está en “Sodoma”. Lot es un buen ejemplo de dejarse llevar por el pecado. Finalmente él se corrompió completamente. Fue a vivir en Sodoma, un lugar que Dios había maldecido. 

Por eso debemos despojarnos del viejo hombre y ser renovados en la mente, en el entendimiento. ¿Por qué nos ocurren ciertas cosas indeseables? Porque aún vivimos en el viejo hombre, y las cosas del viejo hombre se corrompen.


BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO

CONFERENCIA  1
CONFERENCIA 2
CONFERENCIA 3

viernes, 22 de mayo de 2015

jueves, 21 de mayo de 2015

LA UNCIÓN-AUDIO LIBRO.


viernes, 12 de octubre de 2012

UNGEME SEÑOR

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martes, 9 de octubre de 2012

Dios mio !Ayudame!

Sabes tú que cuando clamas al Señor, EL responde.  Sabes que en el amor grandioso de Jesús, cuando tú oras de acuerdo a la Palabra, ahí está EL para responder y mostrarte las grandes obras que EL puede hacer.

La oración es un poder mucho mayor que la electricidad, la bomba atómica, o cualquier otro poder que tú conozcas en esta tierra.  La oración llega y cambia los corazones duros de aquellos por los cuales tú estás orando.  Tengo buenas noticias para ti, la Palabra de Dios dice: “claman los justos y Jehová responde.”

Tú, quizás no lo sabes, pero tienes el poder mayor que hay en este mundo, que es el de orar a Nuestro Padre celestial.  No mires las circunstancias, haz como hizo mi madre, ella creyó como los grandes hombres de la fe, así como Abraham, Moisés, Josúe decidieron creer esperanza contra esperanza, sigue tú creyendo, que Nuestro Señor tiene la respuesta para ti.  EL contesta toda necesidad que tú tengas; el poder está en tu corazón y tus labios, a través de la oración.

Trae tus peticiones de oración ante el altar, Dios puede hacer el milagro.  Mira lo que dice la Palabra de Dios en el libro de Apocalipsis 8:3-4 “Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.  De la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo de incienso con las oraciones de los santos.”

Quiero decirte en estos momentos, que si has entrado a visitarnos y tienes una necesidad de oración escríbenos y vamos a estar orando por tu necesidad.  Sea cual sea la necesidad, si es familiar, de sanidad, economía, cualquiera que pueda ser tu situación en estos momentos, yo le digo que al que cree todo le es posible. 

Si has entrado a esta página, y no conoces a Jesús como tu Salvado y Señor de tu vida, te exhorto a que tomes un momento y le digas conmigo: 

“Padre vengo a tu presencia como pecador arrepentido, digo con mi boca lo que creo en mi corazón, que Jesús murió en la Cruz del calvario por mi pecado y ahora me limpia de todo corazón y hoy soy su hijo.” 

Recuerda que la oración abre las puertas del cielo, moldea nuestro carácter, y perfila o diseña aquellas cosas que queremos ver manifestadas. Por medio de la oración abrimos una ruta directa a Dios Padre por medio de su Hijo Jesucristo, y guiados por su Santo Espíritu el cual nos hace ser dependientes de EL.

  

domingo, 30 de septiembre de 2012

El precio de la Unción

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Una mañana, hablando con un hombre de Dios, le hablé del precio que debíamos pagar para servir en el reino. Me miró muy extrañado como si fuera la primera vez que alguien le decía eso. “¿Precio?”, - me dijo -, “¿Qué precio? ¡Si ya está todo pago! ¡Jesús ya pagó todos los precios en la cruz!”. 


(1 Pedro 2: 8-9)= Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

Así como en el mundo antiguo los esclavos podían ser rescatados (Liberados), pagando el precio correspondiente, así nosotros lo fuimos mediante la sangre de Cristo, precio máximo que Dios pagó por la expiación de nuestros pecados.

(Apocalipsis 12: 11)= Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.


“Y ellos le han vencido”…apropiándose de la victoria alcanzada por Cristo, por la confesión pública de su fe y su espera paciente aún de cara al martirio. La firme postura de la iglesia, bajo la autoridad de la victoria obtenida en la cruz por medio de la sangre del cordero y su fidelidad a la promesa y la autoridad de la Palabra de Dios, - la palabra del testimonio de ellos -, es la clave de su victoria.

LA PALABRA

(Santiago 1: 23-25)= Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida como era. Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Aquel QUE meramente escucha la palabra, rápidamente la olvida; sólo aquel que actúa según la palabra será bienaventurado en lo que hace. La Palabra de Dios es la perfecta ley, la de la libertad. No nos somete a las ataduras del legalismo, sino que nos libera para que guardemos sus preceptos por compulsión interna.

LA ADORACIÓN

(Juan 4: 24)= Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.

La adoración tiene que tener, - para ser tal y no religiosidad ritualista -, un ingrediente vital: Verdad.

(Apocalipsis 14: 7)= …Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.



Ungir significa frotar. En el Antiguo Testamento significaba una parte de todo el ritual. En el Nuevo Testamento, Jesús es el ungido por excelencia, es el Mesías, ungido por el Espíritu Santo el día de su bautismo con agua. Desde entonces lo hizo todo en su carácter de Ungido y no de segunda persona de la Trinidad. Obvio, el mismo Espíritu Santo unge hoy a los creyentes que se deciden por fe a pagar el precio; que no es alto, que no es imposible, que está a la vista y es altamente factible, pero que necesita de un ingrediente que ya ha sido visto y leído: En Espíritu y en Verdad.

(1 Juan 2: 20 y 27)= Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.  Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Dios no verá el mañana; el mañana lo verá a Él. Yo, en Cristo, me preparo para el Cielo; Cristo, en mí, me prepara para la tierra. Yo, en Cristo, empiezo a conocer al Padre; Cristo, en mí, me enseña a batallar contra el diablo.