domingo, 20 de abril de 2008

Palabra,con poder de Dios

Ministerio Evangelistico Shekinah
Ahora veras si mi palabra se cumple o no. (Números 11:23)

La presencia de Dios ha existido siempre

En la Palabra del Señor, que es la Biblia, podemos encontrar algunos de los momentos en que se ha manifestado la presencia de Dios en la historia.


La Palabra del Señor nos muestra uno de los pasajes que ilustra cómo se ha manifestado la presencia de Dios es Lucas 1:34-35 donde dice: “Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto?, pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Cuando el ángel de Dios visitó a María, fue para decirle que quedaría esperando un hijo a quién llamaría Jesús.

En Juan 1: 1 la Biblia nos dice: “En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios. Este era en el principio con Dios”. Jesús es el verbo, la Palabra de Dios que se hizo carne; por eso dice en el principio que el verbo era con Dios y que el verbo era Dios, porque Dios es la Palabra.

Algunas personas piensan que la Palabra como tal sólo se aprende leyendo un libro, creen que sólo se conoce estudiándola, pero no es necesariamente así. La Palabra también puede aprenderse escuchando a otra persona por la radio o viendo un programa de televisión.

Nadie está en un lugar por el simple hecho de estar si no recibe ningún beneficio. Una de las razones por las que las personas asisten a una iglesia e invitan a otras a ir es porque han recibido una palabra que es de utilidad para sus vidas.

Cuando recibes Palabra de parte de Dios, se ha manifestado el poder de su presencia en tu vida. La Palabra que el Señor te da te es útil no sólo en el momento en que te es revelada, sino que puedes aplicarla en todas las actividades que realices diariamente y te sirve en cualquier momento de tu vida.

La Biblia nos dice que la Palabra mata, pero que el espíritu vivifica (2 Corintios 3:6). Al decir esto, no se está refiriendo a que la Palabra de Dios mate como tal, sino que se refiere a la Palabra sin vida, porque cuando ésta es sólo dicha si puede llegar a matar en Espíritu. Si la Palabra va impregnada de la presencia de Dios y nació en el corazón del Señor y salió de Sus labios, produce vida. Pero, ¿Cómo conseguir palabra de vida para los demás?, ¿cómo conseguir una palabra de bendición para otras personas?

Cuando predicas palabra de poder y ungida , la gloria de Dios descendera y se manifestara de tal manera, que a veces no podras predicar . En esas ocasiones, después de que el poder de Dios toque la vida y los corazones de las personas para recibir a Cristo esta experiencia sera una experiencia unica que cambiara por completo la vision que se tiene de Dios.Él es el mismo ayer hoy y por los siglos.


La Escritura en Génesis 1:1-4 dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”.

En el principio de la creación, primero se movió el Espíritu de Dios sobre las aguas, y después Dios habló. De la misma forma fue con María, el Espíritu reposó sobre ella y la cubrió con su sombra, y después vino el verbo, que es Jesús.

Existen personas que dicen que lo único que quieren es recibir Palabra. Pero, ¿cómo querer la Palabra sin querer al que la inspira? La Biblia nos dice que: “Toda Escritura es inspirada por Dios” (2 de Timoteo 3:16).

No puedes decir que tienes Palabra si no pasas tiempo en la presencia de Dios. Al decir esto, no me refiero al tiempo que ocupas en leer la Biblia, aunque está claro que hay que leerla porque es de ella donde proviene la Palabra de Dios. Estoy hablando del tiempo de oración. Si no se está en la presencia de Dios, no se obtiene palabra para dársela a la gente. No puedes obtener la Palabra de Dios si no pasas tiempo con Él.

En el libro de Éxodo, en el capítulo 16 podemos leer que cuando el pueblo de Israel llevaba ya un tiempo en el desierto, protestaron en contra de Moisés y Aarón diciendo que les habían sacado de Egipto para matarlos de hambre. Toda la gente protestó porque no tenían carne para comer.

Moisés habló con Dios para pedirle que diera alimento al pueblo. Entonces Dios dijo que le fuera dicho al pueblo de Israel que por la tarde tendrían carne para comer y por la mañana recibirían pan del cielo. En los versículos 13 y 14 dice: “...y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra”. La escarcha de la que hablan estos versículos era el maná. Durante los 40 años que el pueblo de Israel pasó en el desierto, comió maná.

En este pasaje se encuentran representadas varias figuras de Dios. El rocío que caía representaba la unción. Primero descendió el rocío, y después ese rocío se convertía en maná, que representa la presencia de Dios.

Cuando la unción te cubre, te conviertes en una persona de unción. Cuando has estado en la presencia de Dios y has aceptado la unción y la amas, a pesar de lo que la gente pueda decir, esa unción se va transformando en la Palabra que te va a sustentar en Espíritu.

La Palabra de Dios no proviene del mucho estudiar, sino por el oír. Cuando obtienes una Palabra, es porque la escuchaste de primero. Después la estudias y la das a otras personas. Con esto no estoy diciendo que no debas estudiar la Palabra, porque si no lo haces, es imposible que obtengas conocimiento de lo que el Señor te da a oír.

Jesús decía que hablaba las cosas que había visto cerca de su Padre y que las decía como Él le había enseñado. También decía que Él hacía las obras de su Padre para que las personas conocieran y creyeran que el Padre estaba en Él y Él en el Padre (Juan 10:37, 12:50 y 8:38). Tú también debes ser como era Jesús. Tus acciones y las palabras que digas deben reflejar lo que has aprendido de Dios.

La Escritura en Éxodo 19:3 dice: “Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel...”

Moisés tuvo que subir al monte Sinaí, y entrar en la presencia de Dios para recibir la Palabra que debía dar al pueblo de Israel. Para recibir Palabra de parte de Dios, debes entrar en su presencia.

Si no buscas la presencia de Dios, no tienes nada qué hablar. Jesús dijo: “...cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que te ve en lo secreto, te recompensará en público”. (Mateo 6:6)

Muchas veces, la gente quiere tener un ministerio grande, desea tener éxito público, pero no quiere tener vida en lo secreto. La vida que tú tengas en secreto, el tiempo que compartes en secreto con tu Padre, es lo que te traerá el éxito público en todo lo que hagas.

La pareja que se sabe llevar bien en lo secreto, en lo íntimo, en el tiempo que pasan a solas, cuando están en público son felices y no reflejan ningún tipo de problemas. De la misma forma debe ser contigo y con Dios. La relación que tienes con tu Padre en el tiempo que pasas a solas con Él se refleja en público. La clave del éxito en todo lo que tú hagas, está en el tiempo que pasas en secreto con Dios.

Con amor en Cristo

Rodrigo Rojas Garzon
Evangelista

conferenciasdepoder@hotmail.com