jueves, 24 de enero de 2008

Estudio Valorando la Unción y paisajes de Colombia

Ministerio Evangelistico Shekinah
Ahora veras si mi palabra se cumple o no. (Números 11:23)


Si estás pensando seriamente en entrar al ministerio, ten mucho cuidado con tres cosas: mujeres, el dinero y todo lo relacionado con el poder y el control. Es un aviso realmente muy útil. Otros han llamado a otras trampas "las chicas, el oro y la gloria.

¿Cuántas veces hemos visto personas ungidas por Dios caer porque han sucumbido ante alguna de estas tentaciones? La caída es, muchas veces, profunda, a plena vista de todo el mundo, trayendo mucho reproche y dolor al cuerpo de Cristo.

Esta ungida renovación es un don santo y apabullante de Dios. Para que el Espíritu Santo permanezca con nosotros, debemos darle un gran valor a su presencia manifiesta. Debemos proteger la bendición del Padre, viviendo vidas santas y manteniendo nuestros ojos en Jesús.


Valora La Unción

¿Recuerdas que Eliseo no quería irse hasta haber recibido el manto de la unción de Elías? Eliseo siguió constantemente a Elías; fue persistente y no se fue de la presencia de Elías hasta que recibió una doble porción de su unción ( 2 Reyes 2).

Eliseo valoraba en gran manera la unción, mucho más que Sansón. Este recibió la unción en la mano; se le dio desde su nacimiento. No sabía lo que era no tener la unción. Finalmente, llegó a tomarla como algo que se da por descartado, sin valorarla como lo hizo Eliseo, quien tuvo que luchar, ser persistente e ir en pos de Dios para obtenerla. Por esto, Eliseo fue un mejor administrador de este precioso tesoro que Sansón.

Cuando llegó el momento de que Eliseo eligiera un ayudante, eligió a alguien muy diligente, fiel y que trabajaba duro. El nombre de este joven era giezi.

Giezi había visto a Eliseo hacer muchos milagros, como levantar al hijo de la sunamita de los muertos y quitar el veneno de la comida. Giezi lo había visto darle a la viuda de un profeta una provisión milagrosa de aceite ( 2 Reyes 4 ). Giezi había muchas cosas sobrenaturales porque el Espíritu Santo estaba obrando en la vida de Eliseo.

Entonces llegó la prueba a la vida de Giezi. ¿ Le daría un gran valor a la unción de Dios?¿ O la trataría a la ligera?.



Un Tiempo De Prueba

¿Recuerda la historia de Naamán? Naamán fue a ver a Eliseo para ser sanado de su lepra. Eliseo le dijo que se bañara siete veces en el río Jordán, y que luego sería sanado. Recuerda, esta fue una prueba de fe, humildad y obediencia para Naamán, y cuando finalmente obedeció, el Señor lo sanó por completo.

Ahora bien, Naamán era un general muy rico, y volvió a ver a Eliseo para ofrecerle regalos que demostraran su gratitud, diciendo:



He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presenta de tu siervo ( 2 Reyes 5:15).

Ves, Naamán supo que el Dios de Eliseo era el único y verdadero Dios porque el poder íntimo y personal del Espíritu Santo había tocado su vida y lo había sanado de su lepra, algo que ningún otro poder, ningún otro dios, podía hacer. Por eso quería dar una ofrenda. Pero Eliseo respondió:


Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso ( v16).

¿ No es interesante esta actitud en un hombre de Dios?. La mayoría de nosotros, como hombres de Dios, aceptamos una ofrenda cada vez que tenemos la oportunidad de hacerlo, ¿verdad? El reino siempre parece estar corto de fondos, y si viene un hombre rico y nos dice : "Déjame que te de unos cuantos miles de dólares", nos sentimos muy agradecidos y los aceptamos. Eliseo sintió que Dios lo guiaba a declinar esa ofrenda. Dios estaba probando su corazón

Giezi También sabía lo que era estar corto de dinero.

Eliseo tenía a su cargo la capacitación de los jóvenes profetas que Elías había comenzado, y tenía cientos de jóvenes dependiendo de él. Probablemente le planteaba a Giezi esta pregunta con frecuencia: "¿ Cómo están las finanzas en la escuela de Jericó, o en la escuela de Bet-el?" Debe haber sido un tema importante para él que hubiera suficientes fondos, incluyendo los necesarios para sus propias necesidades.

Si no somos cuidadosos en lo que respecta al dinero, podemos llegar a apoyarnos en nuestro propio entendimiento en lugar de depender de la persona del Espíritu Santo y la unción de Dios.

Dado que Eliseo no quería aceptar ningún regalo, Naamán se fue, tremendamente agradecido a Dios por su sanidad.

Se fue, pues, y caminó como media legua de tierra. Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí : He aquí que mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa. Y siguió Giezi a Naamán (vv.19-21).

¿Qué estaba pasando en el corazón de Giezi? El quería un poco de dinero, ¿verdad? Estaba cansado de ser pobre. Quizá pensaba comprar algunas viñas y olivares para sí. Debe haber imaginado que Eliseo no se daría cuenta porque Eliseo no siempre sabía todo lo que sucedía.

Giezi se había acostumbrado a la unción, se había acostumbrado a estar rodeado de lo sobrenatural. Había visto suceder milagros; ya no le llamaban la atención. Giezi decidió manejar las cosas con sus propias en lugar de honrar la palabra de Dios por medio del profeta. Naamán vio a Giezi corría tras él, y se bajó de su carro para recibirle.

…dijo: ¿Va todo bien? Y él dijo: Bien. Mi señor me envía a decirte: He aquí vinieron a mí en esta hora del monte de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata, y dos vestidos nuevos (v. 21, 22).

Un talento de plata eran aproximadamente 38 kilos, y muy posiblemente costaría miles de dólares; pero era sólo una pequeña parte del presente que Naamán había traído. Y para obtener una porción de ello, Giezi mintió.

Naamán insistió para que Giezi tomara dos talentos, lo cual este hizo, junto con dos vestidos nuevos. Los siervos de Naamán lo llevaron casi hasta llegar a la casa, luego Giezi los tomó, los escondió en la casa, y despidió a los siervos. Luego fue a ver a su amo Eliseo, como si nada hubiera sucedido.

¿Puedes ver cómo todo esto le parecía bien por su codicia… y probablemente por su necesidad? Todo el futuro de Giezi estaba en la cuerda floja.


Y Eliseo le dijo: ¿ de dónde vienes, Giezi? Y él dijo: tu siervo no ha ido a ninguna parte. El entonces le dijo: ¿No estaba allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibierte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? (v. 25,26)

Todas las cosas que él deseaba: ovejas, bueyes, siervos… no era tiempo para ellas. Por eso Eliseo había dicho que no, pero Giezi cayó en la trampa. Mira lo que sucedió:

Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y

A tu descendencia para siempre. Y salió de delante

de él leproso, blanco como la nieve (v.27).

¡Qué trágico! Tiene razón los que critican a las personas que ponen su propia necesidad de popularidad, gloria y sus propio planes por encima de la preciosidad de la unción . Estas cosas pueden hacer que muchos caigan, y es algo que entristece el corazón de Dios. Giezi se vio por su codicia por el dinero. ¿Esta es una trampa, una tentación para ti?.

Cuando el Espíritu Santo trae renovación, el pueblo se goza y es bendecido, y muchas veces da generosamente. Los líderes no debemos aprovecharnos de ellos. Debemos ser buenos administradores de las finanzas de Dios y fluir en amor, guiados por el Espíritu en esta área.

Verdaderas Riquezas

Cuando el Espíritu Santo imparte su unción al cuerpo de Cristo en el día de hoy, llegan las pruebas, para ver si vamos a valorar la unción o no. ¿lo trataremos como a las verdaderas riquezas, no como a alguien a quien podemos explotar? Jesús nos dice que las verdaderas riquezas son las cosas de Dios.


El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quien os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿ quién os dará lo que es vuestro? ( Lucas 16: 10 – 12).

Jesús habla de las verdaderas riquezas: las cosa del Espíritu.


Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (v. 13)

Quiero recordarte cuán precioso es el don de la unción del Espíritu Santo que Dios te está ofreciendo a ti y me está ofreciendo a mí hoy. "Verdaderas Riquezas"… esta expresión no llega a describirlo

Si Quieres Jugar, Debes Pagar

Al acercarnos más a Dios, el costo sube, porque la unción es mayor. Cuanto más amamos a Jesús, más debemos honrar las cosas del reino de Dios…Las verdaderas riquezas ( Lucas 15: 11).

Estamos esforzándonos para estar más cerca de Dios, diciendo: "Señor, has que crezca tu unción. Te agradecemos porque tu Espíritu viene con poder. Gracias porque las personas caen bajo el poder de Dios y tiemblan y caen, y también se enamoran de Jesús. Pero ahora danos poder, con profecía, danos poder, con dones de sanidad, danos poder con oraciones intercesoras en el Espíritu, danos poder para el evangelismo, para que podamos salir a la tarea".

Y él nos contesta cuando oramos. Pero quiero que sepas que el precio sube. A medida que tu relación con él se vuelve cada vez más personal, más intima, no sólo debes "decir las palabras" sino "andar por el camino". Debemos seguir siendo mansos y recibir las enseñanzas. En el matrimonio es importante no subestimar la intimidad. Tampoco debemos dar por descontada la unción de Dios, tratándola a la ligera.

Algunas veces los cristianos buscan el poder como "la sensación del momento". Pero no le permiten a Dios que haga su obra plena en ellos; sus vidas no cambian. No se puede venir a estas reuniones día tras día y jugar con la unción, para luego volver a casa a pecar. Quizá nos salgamos con la nuestra durante un tiempo, pero llegará un día en que habrá una rendición de nuestras cuentas ante Dios. Es como jugar a la ruleta rusa con tu alma.


Se Responsable Y Acepta la Enseñanza.

Tú y yo debemos manejar con responsabilidad la maravillosa unción que el Señor nos está dando. Ahora bien, esto debería entusiasmarnos. ¿No quieres ser buen administrador de las verdaderas riquezas que él está poniendo en tus manos? Seamos siempre capaces de recibir enseñanza y corrección; seamos humildes y estemos en comunión unos con otros. Queremos estar firmes, no ser como balas sueltas que se disparan en el momento impredecible y causan daño al reino de Dios.



Si no eres responsable ante ti mismo y ante otros, te estás poniendo en un gran riesgo al pedirle más unción a Dios. Déjame decirlo otra vez: si no eres responsable , no dejas que te enseñen y no estás dispuesto a ser conocido "de corazón a corazón", pero sigues pidiendo más de la unción , te estás poniendo a ti mismo y a tu iglesia en un gran peligro.

Hay dos actitudes que se oponen a la unción de Dios: apagar el Espíritu con el temor, y actuar como si "todo vale" en el fluir del Espíritu. Aunque son actitudes opuestas, ambas pueden apagar el Espíritu. Debemos darle a la unción que seamos moldeables en las manos de Dios, no fijos en nuestros propios camino… en cualquiera de los dos extremos.


Si quieres en serio que el Señor te use, únete a un pequeño grupo. Comienza a orar con tus amigos. Diles: "Si ves cosas en mi vida que están bien delante de Dios, háblame como un hermano y como a un amigo. ¿Me corregirás si crees que lo necesito?" Necesitamos rendirnos cuentas unos con otros. Al hacerlo, veremos que el yugo del Señor es fácil, y ligera su carga. Valorar la unción no es algo difícil de hacer. El ministerio de Eliseo debe de haber sufrido grandes reproches cuando Giezi quedó leproso. La lepra, en la Biblia, muchas veces era un símbolo de pecado , y obviamente, Giezi pecó.

Nuestros corazones sufren cuando nos enteramos de otra persona que ha caído, así como Eliseo seguramente sufrió al pronunciar terribles palabras ante Giezi. Me lo imagino con lágrimas en los ojos diciendo: "Giezi, ¿acaso mi corazón no iba contigo cuando corriste a buscar a Naamán?" Giezi perdió la perspectiva de lo que era valioso, y quedó arruinado.

La unción del Espíritu Santo es dada para glorificar a Jesús y hacer venir el reino de Dios. En su misericordia y su amor, el viene a llenarnos con las verdaderas riquezas para que podamos recibir lo que el mundo necesita desesperadamente: intimidad con Dios, intimidad con Jesús, la realidad de su presencia, luego compartirlo con los demás. La oración de mi corazón es que fluyas en una unción poderosa del Espíritu Santo y lleves una gloria increíble a Jesús, en todo lugar que vayas, en cada cosa que hagas y en cada cosa que digas.


No osemos utilizar la unción para ganar riquezas o gloria o credibilidad para nosotros mismos en ninguna forma. Que él nos use para un propósito, solamente uno: que Jesús, el Hijo de Dios, sea honrado y glorificado en tu vida y en la mía.

Dios ya a prometido proveer para todas nuestras necesidades según las riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil. 4:19).Confiemos en él con todo y no dejemos que "las chicas, el oro y la gloria" se conviertan en una trampa para nosotros





Señor , ayúdanos a valorar las verdaderas riquezas que has puesto entre nosotros, la preciosa presencia de tu Espíritu Santo. Que no la utilicemos para seguir nuestros propios planes, ni la convirtamos en objeto de mercado, ni la empaquetemos para venderla. Sólo queremos hacer lo que tú quieres hacer en nosotros y a través de nosotros para que el reino de dios pueda extenderse por todo el mundo

sábado, 22 de diciembre de 2007

Guiados en el Espíritu Santo

Ministerio Evangelistico Shekinah
Ahora veras si mi palabra se cumple o no. (Números 11:23)


Hechos 8

Vamos a tratar de adquirir conocimiento de todo el mover del Espíritu Santo:El descendió en forma como de paloma, pero no es paloma; quema como fuego, pero no es fuego; embriaga como vino, pero no es vino; te puede hacer hablar en lenguas, pero no es lengua. Es una persona real, tangible. Les decía a todos los músicos que por qué cantan ese coro, “aunque mis manos no te puedan tocar,” si sí lo podemos tocar. ¿Cuándo nos vamos a poner de acuerdo en qué queremos? Cantemos lo que queremos. Cantamos que con manos vacías nos presentamos ante Dios, y la Biblia la Palabra acá que el Espíritu llenó a Jesús. Dice que no nos presentemos con las manos vacías. Es un problema cantar cuando no se saben las Escrituras. Dice Llenos, guiados en el poder. Si se dan cuenta, la transición entre que Dios te llena y caminas en su poder, es ser guiado por el Espíritu Santo.


Hechos 8:29
Y el Espíritu dijo a Felipe acércate y júntate a ese carro. El Espíritu nos puede guiar a cosas específicas como esta. Acércate a ese carro, dirígete a una colonia, ve a la casa de alguien. Ese es al nivel que todos queremos que el Espíritu nos guié. El Espíritu nos puede dar dirección, guiar, pero no dar guianza. El te puede dar instrucciones. Aquí había un momento específico en que el Espíritu Santo le habló a Felipe palabras que no estaban en ningún lugar del Antiguo Testamento o del Nuevo Testamento. Sin embargo, el Espíritu Santo fue el que llamó a Felipe y le dijo “acércate a ese carro”.

Hay gente que quiere ser guiada por el Espíritu violando los mandamientos del Espíritu. Felipe sabía que el mandamiento era predicarle a todo el mundo, y el que creyera y fuera bautizado, sería salvo. El mensaje que Felipe llevaba a esas personas, de gran jerarquía, y lo que le presentó fue el mensaje de salvación. Pero muchos quieren ser guiados por el Espíritu a no presentar el mensaje de salvación. El Espíritu nos guía para presentar el evangelio. Si queremos conservar al Espíritu como nuestro guía, y conservar el avivamiento, tenemos que seguir haciendo aquello para lo cual Dios estableció a su iglesia. El modelo es importante. Después de hablarle, sucede algo sobrenatural.

39 cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebato a Felipe… el evangelio a todas las ciudades…

Soy guiado por el Espíritu para anunciar el evangelio. Mucha gente le llama avivamiento del Espíritu a encerrarse en un closet todo el día, salga a hablar de Jesús. Di: “Recibir unción es recibir trabajo”. Hay gente que tiene más unción que yo, pero trabaja menos. No te van a medir por cuanta unción tienes, sino por los resultados que obtuviste con la unción que te dieron. Conforme a la uses, va a crecer su manifestación. Muchos de ustedes no han crecido porque han dejado de compartirla con las demás personas.

Hechos 10:19-20
Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.

13 Y le vino una voz Levántate Pedro, mata y come.

El Señor había bajado un lienzo con animales inmundos y Pedro le dijo: “Jamás he comido cosa inmunda”. Aquí hay pasajes donde podemos notar que el Espíritu Santo nos puede guiar a cosas muy específicas. Puede ser que hoy que vayas a tu casa, el Espíritu Santo te diga “desvíate y lleva esta Palabra”. Eso es fantástico, pero el problema es que la gente sólo quiere oír eso del Espíritu Santo, y no que su vida sea dirigida por El.

El Espíritu nos puede guiar en tantos detalles tan precisos, pero encuentra un problema que gente se espiritualiza mas de la cuenta. El evangelio ya de por sí es místico, pero sólo así quiere vivir. No le da un beso a la mujer si el Señor no le dice, no va a trabajar si el Señor no los guía. Y el Espíritu no los está guiando a ningún lado.

Lucas 5:17
Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.

Sin leer esta Palabra, ni sueñe ser dirigido por el Espíritu. El poder estaba para sanar. Estaba Jesús haciendo lo correcto. Tú puedes estar enseñando y tener sobre ti el poder para sanar, pero no estás sanando. Debes aprender a escuchar la voz del Espíritu. Tú pudieras ministrar el poder de Dios fuera del tiempo en que Él quiera que lo ministres. Hay que aprender a escuchar.

24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.

¿Qué es lo que hace que el poder de Dios sea ministrado? ¿Una enseñanza, una prédica o un mandato? ¿El poder que estaba sobre Él se manifestó cuando predicó o cuando mandó? Los milagros, las sanidades, son una orden. Usted no va a caminar guiado por el Espíritu Santo; para estar bajo el poder del Espíritu Santo a no ser que aprenda de autoridad. Aquí puedo pasar enseñando no sabe cuanto. Mucha gente quiere ser guiada por el Espíritu, pero muchos de ellos no respetan autoridad, ni ministran bajo autoridad. ¿Se recuerdan cuando Jesús ayudo a un hombre con más fe, y encontró a un romano? El reconocía autoridad, le dijo: “Tú di la Palabra y mi siervo sanará”. Entonces, hay dos palabras que tienes que aprender a administrar: la Palabra, que es la prédica y la enseñanza que difunde o manifiesta el poder de Dios. El poder estaba ahí para sanar, pero no estaba sanando hasta que Jesús dio la Palabra. La enseñanza y la prédica la vas a aprender leyendo lo que Jesús dijo, pero la Palabra de autoridad, debes formar el carácter en el cual está el poder de Dios. Ahí estaba siendo guiado, sabía que el poder estaba y llegado el momento, lo usó. El pudo hacerlo diferente, sanarlo y luego enseñar. No tiene idea cómo batallé yo con eso. Porque mucha gente espiritualiza todo.

Morir a uno mismo no es encerrarse en un cuarto a llorar. Cuando el Espíritu te guía, muchas veces te va a guiar y no va a pasar lo que pensabas que iba a pasar, hasta asegurarse que tiene tu obediencia pasen o no las cosas, y cuando estés verdaderamente muerto, las cosas van a empezar a pasar. Saben que les enseño a ministrar, a llevar bien su vida, pero el reino de los cielos es sobrenatural.


Romanos 8:6
Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Guiado por el Espíritu. Yo voy a caminar conforme al Espíritu. ¿Qué es caminar conforme al Espíritu? He leído en no se cuantas versiones este versículo y la que más me impresiona es la King James.Walk after the spirit, estos son los guiados por el espíritu de Dios. Voy a caminar después del espíritu. Siempre vas a vivir entre la carne y el espíritu, siempre estás entre dos. Y dice que los guiados del Espíritu Santo son los que caminan después del espíritu, no de la carne. La carne te dice: “No pidas perdón”, y la carne misma se siente, y empiezas a sentir una humillación fea antes de ir a pedir perdón. Y la voz del Espíritu te dice: “Ve y hazlo,” ahora estás entre lo que oyes. Si no empiezas con eso, mucho menos vas a pasar al grado superior de ser guiado por el Espíritu Santo. O empiezas a caminar detrás del Espíritu en todo lo que hagas o Él no te va a poder guiar. Los que siguen la carne no son hijos de Dios.

Dice la Biblia que las obras de la carne son manifiestas, que son adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, celos, iras, contiendas, disensiones, y les digo que los que practican tales cosas, no entran al reino de los cielos, mucho menos ser guiados por el Espíritu Santo. Esto empieza en la vida diaria, donde debes decidir seguir las obras de la carne o las del Espíritu. Dices: “A este le voy a decir tres bien puestas”. ¿Eso te lo dijo el Espíritu? Pero después, quieren hacer milagros. Por eso es que vemos mucha gente carnal hablando en lenguas, y los cultos es hablar en lenguas y de ahí no pasaron. Camine detrás del Espíritu Santo. Dios me dijo que me vaya a España a abrir una obra misionera, y le preguntan por su mujer y dice “que se aguante”. Ese es el relajo espiritual que tenemos y por lo cual no vemos un avivamiento en muchos lugares. Hoy te aseguro que viste al Espíritu y oíste a la carne. ¿A quién seguiste? Esta siendo guiado por el Espíritu. Seguir al Espíritu te va a meter en problemas, pero seguir a la carne, jamás vas a salir de ellos. Por seguir a cualquiera de los dos, vas a tener problemas. Yo prefiero seguir al Espíritu. Siempre te vas a aguantar de una o de la otra.

Esta es la clave para la santidad, no es una condición que vives, sino decisiones que tomas, es de todos los días, a todas horas. No es que digas “soy santo”. La santidad es “tengo opción A o la B”. Le dicen “Dé $10,000 y tiene el negocio”, y el Espíritu le dice “si lo dejas de hacer, te prometo mejores negocios”. Y usted decide no hacerlo. Todos pasamos por eso, todos. Pero no todos decidimos lo mismo. Toma la decisión correcta por el Espíritu, practícalo y después de meses y años de hacerlo, vas a notar la diferencia entre tu vida y aquellos que estuvieron en la misma posición tuya que decidieron por la carne. Y se va a cumplir que el ocuparse de la carne es muerte, y del espíritu es vida y paz.

Dice aquí que por el Espíritu hagamos morir las obras de la carne. Hay una versión que no dice “hagas morir las obras de la carne”, sino que por el espíritu, hagas afligir las obras de la carne. ¿Como así? Resulta que usted era muy chismoso, y anda diciendo cosas de los demás. Estas en una posición en que naces de nuevo y tienes esa obra de la carne que tú sabes que lo haces y llega el día que estas con los amigos, oraste en la mañana y a la primera empiezas a hablar y se te sale. A los cinco minutos se siente un redargüir que dice Te equivocaste. Cuando uno quiere ser santo, esa cosa se siente bien feo. Y cuando vas al dormitorio en la noche le dices Perdóname, no lo quería hacer. Dos semanas después, te juntas con los amigos y están hablando y tratas de aguantarte, pero de repente dices si. Pero vas y pides perdón, y la carne empieza a menguar. Tres semanas después, ya te molesta esas conversaciones, y te alejas de esos amigos. La obra de la carne chisme se murió, pero esta la obra de estar condenando a todos. En la próxima conversación, estaban hablando mal, te levantas y los invitas a tu casa. Entonces, te sientes tan bien, y el Espíritu empieza a encontrar a alguien a quien un día le puede hablar y darle una instrucción.

Con Amor en cristo

Rodrigo Rojas Garzón
Evangelista


domingo, 9 de diciembre de 2007

Confiando en la Unción – Parte II

Ministerio Evangelistico Shekinah
Ahora veras si mi palabra se cumple o no. (Números 11:23)




Pablo no revela que tenía conocimientos de esa enseñanza. Él no tenía ningún problema afirmando que tenía la “plenitud” del Espíritu. Esto le puede parecer vanagloria a algunos predicadores, pero Pablo entendía que esto era una realidad de la vida cristiana. Esta confianza en la bendición de Dios, es algo que vemos a través de todo el Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento no utiliza ningún otro tipo de lenguaje y no manifiesta ningún otro punto de vista. Ése era el punto de vista apostólico. Dondequiera que los apóstoles iban, ellos asumían que Cristo los respaldaría hasta el final; el poder de Dios no tenía fluctuación ni medida. Los apóstoles nunca estuvieron ansiosos con respecto al poder de Dios. Ellos no siempre declararon que tenían poder; no tenían necesidad de hacerlo. Los apóstoles tenían una profunda confianza en todo lo que hacían.

Los siguientes versículos bíblicos reflejan esto:

Colosenses 1:11 dice, “…fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad…”. Fíjese que Pablo no dijo que necesitaba paciencia para obtener poder, sino poder para obtener paciencia.
El versículo 29 dice, “…para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí”. Aunque sus labores eran físicas, Pablo tenía una turbina de poder en su alma.

Efesios 3:7,20 dice: “…del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder”. Este versículo niega cualquier mención de que una persona pueda ser un siervo del Evangelio sin no tiene el respaldo del poder de Dios.

El versículo 20 dice: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros…”. Si su poder no opera en nosotros, entonces no somos lo que Pablo entendía que los cristianos debían ser. Un cristiano es una persona en quien el Espíritu Santo está constantemente activo.

Romanos 15:8-9 dice: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre”. Ésta es otra versión de la Gran Comisión. El que los gentiles alaben el nombre de Dios es el propósito de la Gran Comisión. Pablo describe esto en detalles en los versículos 8 al 12.

La Predicación del Evangelio Activa las Promesas de Dios


El versículo 8 dice: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres…”. No había manera de que esas promesas pudiesen ser confirmadas si el poder de Dios no hubiese estado operando en Pablo cuando éste predicaba. Pablo asumió que el poder estaba con él. La predicación del Evangelio activa las promesas de Dios. Entonces, en el versículo 9 dice: “y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre”. En otras palabras, ellos fueron testigos del poder de Dios.

En el versículo 13, Pablo continúa diciendo: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”. ¿A qué esperanza se refería él? A la esperanza de que los gentiles alabaran a Dios. Sus esperanzas reposaban en el poder de Dios. En resumen, los discípulos confiaban en la unción. Ellos sabían que podían contar con ella.

Los versículos 18 y 19 dicen: “Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo”. Pablo no había pasado por alto ningún lugar, ni tampoco había tomado días libres; sino que constantemente había proclamado a Cristo con el mismo respaldo incondicional de Dios.

Pablo sabía muy bien las cosas que iban a ocurrir. Esa firme esperanza estaba siempre presente. Romanos 1:11 dice: “Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados…”. Él no dice quizás o a lo mejor. Él dice que cuando fuera a ellos eso era lo que él iba a hacer. Romanos 1:13 dice: “Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles”. Pablo no dice que eso es algo condicional, sino que establece de ante mano lo que iba a suceder. Su Evangelio era un Evangelio victorioso. Un Evangelio que no dependía de ninguna formula; sólo dependía de las promesas de la presencia y del poder de Dios.

Romanos 1:16 dice: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. El Evangelio tiene su propio poder cuando es predicado. Todos aquellos que predican el Evangelio son hombres de poder.

La Demostración del Poder del Espíritu


1 Corintios 1:18 dice: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”. Pablo confirma esto en 1 Corintios 2:3 cuando dice: “Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor…”.

En 2 Corintios 1:15, Pablo dice que va a ir a los corintios para que éstos reciban otro regalo o bendición (la palabra “charis” en griego significa regalo). Pablo no les dijo a los corintios que él tenía la esperanza de que ellos recibieran otro regalo; él sabía que tenía el poder para llevarles ese “regalo”.

La predicación del Evangelio activa el poder de Dios. El Evangelio debe ser predicado para que se convierta en Evangelio. El Evangelio comunica noticias, no información. Las noticias no son noticias si no se reportan, si no se comunican. Una muerte no es noticia hasta tanto no aparece en los diarios. Si la muerte de Cristo nunca hubiese sido divulgada por los apóstoles, no existiría el Evangelio. Si la noticia más importante no se anuncia, no se convierte en las Buenas Nuevas. Cuando es predicado, el Evangelio es el poder de Dios para la salvación. Jesús salva cuando predicamos acerca de su salvación. De otro modo, Él no salva a nadie.

El Espíritu Santo no trabajar a medias. Él no actúa tentativamente. Nuestro Dios es un Dios que siempre obra con todo su poder. Él cubre nuestras debilidades, defectos y limitaciones con su poder. Él nunca es menos de los que debe ser; nunca menos que perfecto. Él no es un fuego que quema hoy aquí y mañana allá.

No existe tal cosa como cristianos sin poder. Si no tenemos poder, no somos cristianos. Esta fe es poder. Podemos tener un “cuerpo” de doctrina aprendida, pero si esa doctrina no tiene poder es sólo un cadáver. Cristo no es sólo la Verdad, sino también la Vida. Por definición, el cristianismo es el poder de Dios derramado en nuestras vidas.


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Una Fuente de Poder Integrado


Frecuentemente, escuchamos decir que no debemos salir a evangelizar si no tenemos poder. Lo cierto es que no debemos hacerlo ya que sin poder no hay Evangelismo. Cualquier otra cosa es sólo propaganda, promoción o crecimiento de la iglesia. Un Evangelio sin poder es como poner artículos en la vidriera de una tienda cuando la tienda no tiene esos artículos disponibles. Es como tener la letra de una canción pero no la música. El poder de Dios no es un ideal, sino una promesa que Dios nos hizo. No es el objetivo máximo, sino un ultimátum: “Ser llenos del Espíritu”. Es una necesidad. Algo con qué comenzar, no algo a lo que debemos aspirar.

La Gran Comisión tiene su propia fuente de poder. El Espíritu Santo está comprometido a respaldar el Evangelio. El Evangelio arde con el poder de Dios. Así como no puede existir fuego sin calor, no se puede predicar el Evangelio si no hay poder. La Gran Comisión y el poder de Dios están estrechamente relacionados; dependen el uno del otro. Si nosotros vamos, Él va. Si laboramos, Él labora junto a nosotros.

En el Nuevo Testamento encontramos 230 referencias acerca de la oración, pero ni una sola de ellas dice que debemos orar para recibir poder. Jesús dijo: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…”, y cuando eso ocurrió ellos recibieron el poder y nunca más lo volvieron a pedir. Los creyentes del siglo anterior oraron constantemente por el poder. Ellos oraban por el Bautismo de poder.

La Falta de Poder


Vamos a hablar ahora de la falta o ausencia del poder de Dios. Considerando lo que he dicho hasta ahora, me pregunto lo siguiente: ¿Por qué existe tal cosa como la ausencia de poder? Si el poder está atado al Evangelio, ¿por qué tenemos que orar por todos nuestros esfuerzos evangelísticos? Por muchas razones. Entre ellas, lo que dice Romanos 15:30-32, “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta; para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros”.

Esos versículos contienen cuatro peticiones:

1. Por los ataques que Pablo enfrentaba, o sea por el Evangelio.
2. Por su seguridad.
3. Para que su ministerio fuese aceptado por los creyentes.
4. Para que Pablo llegara con gozo y fuese restaurado.

Pablo no les pide que oren para que él reciba poder, sino por los impedimentos que lo acosaban. Un ministerio puede ser atacado de muchas maneras. Por ejemplo, de forma física, como dice 2 Corintios 2:12: “aunque se me abrió puerta en el Señor, no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia”. El poder que Pablo tenía quedó anulado por lo preocupado que él estaba por Tito.

Romanos 15:22 dice: “Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros”. 1 Tesalonicenses 2:18 dice: “por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó”.

Estos son impedimentos físicos que limitan la obra de Dios, obstruyendo así el poder de Dios. Estos impedimentos deben ser objeto de oración. En 1 Corintios 16:9, Pablo se refiere a este mismo problema – “porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios”. En 2 Corintios 2:11, Pablo habla de la posibilidad de que Satanás podía ganar ventaja sobre ellos.

Los Dones de Dios – no son Infalibles


En Colosenses, Pablo enfatiza la necesidad de orar. “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar”. Después de esto, Pablo cambia el enfoque de sus palabras y exhorta a las personas a que aprendieran a hablarle a los inconversos – “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”. Su comportamiento era un factor bien importante para que ellos pudiesen predicar la Palabra.

La
predicación del Evangelio puede ser interrumpida por muchos factores. Los dones de Dios no son infalibles. El poder del Espíritu Santo es vulnerable. 1 Tesalonicenses dice: “No apaguéis al Espíritu”. Cada referencia que existe en las Escrituras con respecto a la palabra “apagar” siempre se refiere al fuego o a la luz de una lámpara. La exhortación es para aquellos que, a propósito, le echan agua helada al fuego. Vale la pena mencionar que el Espíritu de Dios no se apaga si una mujer muestra sus tobillos.


Curiosamente, algunas personas piensan que ellos deben estar constantemente re-encendiendo el fuego de Dios. En Levíticos, el libro de la Biblia que muestra las imágenes de Dios en el Templo y de los sacrificios de Israel, leemos que: “El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará”. Dios había encendido la llama en el altar.

Permítame mencionar algo de pasada. Cuando Elías se paró en el Monte Carmelo y oró, el fuego cayó y consumió el sacrificio, la madera, el agua y quemó las piedras. El fuego cayó una vez y luego se apagó. Sin embargo, cuando el fuego de Pentecostés cayó, continuó ardiendo en las vidas de los discípulos. Nosotros no queremos un fuego terrenal como el de Elías, sino el fuego de Cristo. Nuestro deber es no hacer nada que vaya a apagar. El fuego puede arder eternamente siempre y cuando nosotros no lo apaguemos. El fuego de Dios no se apaga solo. El Espíritu Santo que está en nosotros nunca muere. Se dice que el amor no muere de muerte natural, sino que tiene que ser asesinado; lo mismo ocurre con el poder del Espíritu.


Obedeciendo la Gran Comisión


La gran revelación de la Gran Comisión se encuentra en 2 Corintios 6:3-10. Aquí Pablo habla en detalles de las condiciones en las cuales el poder del Espíritu Santo opera en la vida de los siervos de Dios. Él enumera tanto ayudas como obstáculos; pero no se equivoque, no existe argumento alguno que pueda ser tomado en cuenta para juzgar la presencia y el poder del Espíritu Santo. Pablo enumera 29 condiciones que son tanto positivas como negativas.

Léalas una y otra vez. Ese capítulo es el ejemplo a seguir por todo predicador aquí en la tierra. No existe ni una sola de esas condiciones que sea ajena a cada uno de nosotros. Todos nosotros debemos trabajar dentro de esos parámetros, o no somos dignos de predicar en lo absoluto. Los requisitos básicos son tolerancia, labor ardua, pureza, entendimiento, palabra de verdad, justicia, paciencia, y bondad en el Espíritu Santo con amor sincero.

Pablo también enumera circunstancias que debemos enfrentar – persecución, gloria, deshonra, difamación, falta de reconocimiento, y pobreza. Pablo mismo había pasado por todo esas cosas. Sin embargo, esas no son las cosas que apagan el fuego de Dios. El fuego del Espíritu de Dios arde eternamente y no necesita ser re-encendido cada domingo en la mañana, o cada vez que predicamos.

En el pasado, ha habido predicadores que no predicaban en las iglesias a no ser que sintieran que Dios estaba con ellos. Ellos buscaban sensaciones y certeza por medio de alguna señal del Espíritu. Yo estoy seguro de que el Señor sonreía amablemente; sin embargo, eso no era fe. Si ellos hubiesen pasado más tiempo leyendo la Palabra en lugar de estar orando, hubiesen ido con confianza a todo lugar, sabiendo que Dios no es inconstante. Dios no tiene que ser persuadido, o sujetado a manera de llave de lucha libre para estar junto a nosotros en el púlpito. Dé por seguro que Él está siempre con usted. La unción siempre está presente cuando obedecemos la Gran Comisión.

Hermano bendice a otra persona; cuentale de existencia de este ministerio.

Con amor en Cristo

Rodrigo Rojas Garzon

Evangelista

jueves, 6 de diciembre de 2007

Confiando en la Unción - Parte I

Ministerio Evangelistico Shekinah
Ahora veras si mi palabra se cumple o no. (Números 11:23)


En Marcos 16:15, Jesús dijo: “Id por todo el mundo”. Pero Él no se detuvo ahí, sino que más adelante añadió: “y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Si Jesús no hubiese añadido esto, nadie hubiese podido salir a predicar el Evangelio. La Palabra dice en Marcos: “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían”. ¡El Señor estaba con ellos!

Los discípulos confiaron totalmente en el Señor. En Juan 15:4-5, Jesús usó la parábola de la vid. Él dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Los discípulos vivían en una región donde se cultivaba la vid. Sin embargo, nosotros vivimos en una era tecnológica.

Hoy día, Jesús quizás hubiese usado una parábola relacionada con la electricidad. Si colocamos una bombilla en el receptáculo de una lámpara, en la noche tenemos que encender un fósforo para saber que está allí. Una bombilla es uno de los objetos más transparentes que he visto, no oculta nada. Sin embargo, por sí sola, sólo sirve de adorno. No sirve para nada más. Eso mismo ocurre con nosotros. Jesús dijo que sin Él no podemos hacer nada. Nosotros podemos tener una reputación transparente, podemos ser un dechado de virtudes, un adorno de la iglesia; pero por sí solos, no somos útiles. Una lámpara eléctrica no alumbra si no tiene electricidad. Nosotros estamos en esa misma situación, si no tenemos poder, no somos útiles.

Hemos Sido Llamados a Llevar el Poder


Ahora bien, veamos la misma bombilla cuando la corriente eléctrica pasa a través de ella. ¿Qué ocurre? Los filamentos de la bombilla se encienden, brillan. Alumbran la casa. El poder es lo que hace la diferencia.

La actitud de los discípulos después del Día de Pentecostés sorprendió a todos. Ellos habían visto a Jesús resucitar de los muertos, y sin embargo, Él los amonestó por su dureza de corazón y por su incredulidad. Después de la muerte de Cristo, los discípulos se retiraron de la vida pública y se encerraron en un aposento alto. Entonces, siete semanas más tarde, ellos salieron a las calles radiantes de poder y gozo. El poder del Espíritu Santo estaba con ellos y ellos se convirtieron en luces brillantes y ardientes.

La energía eléctrica no actúa por sí sola, sino a través de la lámpara. Nosotros sin el Espíritu Santo, no podemos hacer nada. Aunque la electricidad pase un contador eléctrico y por cables de electricidad, no ocurre nada. Nada en lo absoluto; no suena, no se ve, no alumbra. La electricidad necesita de la lámpara y la lámpara necesita de la electricidad. La salvación de este mundo es un esfuerzo mutuo. Nosotros necesitamos del poder de Dios, y Dios necesita de los seres humanos.

Nuestra misión es llevar el poder de Dios al mundo. Eso es todo lo que somos, hombres de poder que llevamos el poder a las vidas que no lo tienen. En una ocasión, escuché hablar de una mujer que pasó tiempo en una tienda escogiendo un televisor. Luego de pagar por el televisor, la señora dijo que no tenía electricidad en su casa. ¿Pensaría ella que el televisor funcionaría con gas? Algunas personas sólo tienen gas, ellas carecen de poder.

En 1 Corintios 4:20, Pablo dijo: “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder”. Yo he escuchado algunas personas decir que Dios es quien hace la obra. Según ellos, Él llega al lugar de reunión y gana a cada uno de los allí presentes con su gracia suprema. Sin embargo, eso sería un acto de su omnipotencia. Algunas de las oraciones que se hacen para el avivamiento dan la impresión de que las personas se quisieran sentar y no hacer nada mientras Dios lo hace todo. A decir verdad, Él lo podría hacer; sin embargo, Él no lo va a hacer. Jesús dijo: “Id”.

Cualquier doctrina o filosofía que no se preste como conducto del poder de Dios, es una pérdida de tiempo. ¿Qué diferencia haría si algunos de nuestros problemas teológicos se resolvieran? ¿Sería la respuesta correcta derramar el poder Divino?

Dios sólo nos tiene a nosotros. Su poder depende de los seres humanos. Su poder necesita un instrumento. No podemos separar el poder del Evangelio de la unción de Dios que existe sobre los evangelistas. Si el poder de Dios se manifiesta sobre el mensaje, es por medio del mensajero. El Evangelio en los labios de un evangelista es un Evangelio Poderoso. El Evangelio es una obra de Dios y de los hombres; una combinación necesaria. El libro de los Hechos dice 66 veces que la Palabra del Evangelio fue predicada. Y son muchas las páginas que se usan para describir lo que ellos dijeron.

¿Qué significa predicar el Evangelio? Predicar el Evangelio es cuando un hombre comparte públicamente su experiencia con Dios, ungido por el Espíritu Santo, e inspirado por el gozo de su propia convicción. La forma en que algunos predican al Cristo crucificado, no es a manera de noticia, sino de historia. Si la experiencia personal del predicador es una experiencia muerta, él meramente comparte información. En ocasiones se ha dicho que los sermones deberían estar en el libro de record Guinness como la experiencia más aburrida que los hombres han conocido. Verdaderamente, puede ser algo así como tomar el té del día anterior.

La Gran Comisión


Analicemos las siguientes palabras: “Id por todo el mundo”. Estas palabras fueron tomadas de Marcos 16:15. Ese mandamiento se repite en cada uno de los Evangelios así como en el libro de los Hechos (Mateo 28:19-20, Lucas 24:47, Juan 20:21 y Hechos 1: 1-8). Todo el Nuevo Testamento habla de la Gran Comisión de forma indirecta. La predicación del Evangelio es el tema del Nuevo Testamento. Dios vino a confrontar al mundo con su amor. Descuidar la predicación del Evangelio, es una transgresión.

Sin embargo, leamos lo que dice Mateo 28:18-19: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id…”. Marcos 16:17 dice: “Y estas señales seguirán a los que creen”. Lucas 24:47-49 dice: “y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. Juan 20:21-22 dice: “Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. El libro de los Hechos 1:8 dice: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” y Hechos 4:33 dice: “Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos”.


La Importancia de la Unción


La unción de Dios no es un lujo sino una necesidad. Es la razón por la que predicamos; el reino de Dios y su poder.

Permítame hacerle unas preguntas bien importantes. En el Día de Pentecostés, Jesús envió a sus discípulos a predicar, equipados con su poder. De manera que - ¿Cuánto les duró ese poder? ¿Cuán lejos llegaron ellos antes de que se les agotara el poder y se les vaciara el cántaro? Regresaron los apóstoles al Aposento Alto después de cada viaje misionero cantando: “Queremos otro Pentecostés. ¡Envía el Fuego!”.

Eso es algo que debemos considerar. Mire lo que dice Marcos – “Los discípulos predicaron por todas partes y el Señor fue con ellos confirmando la Palabra con señales”. Fue así que ellos comenzaron una misión eterna y mundial, equipados con todas las fuerzas espirituales que necesitaban, fuerzas tan confiables como sale el sol. Ése es el estándar de la Biblia – evangelistas con una unción inagotable. Cualquier otro concepto está tan fuera del Nuevo Testamento que no podríamos encontrarlo.

Ahora bien, una cosa es ir, pero mi preocupación personal es cómo iremos. Una de las características de muchos de los países africanos es la incertidumbre del suministro eléctrico y del sistema telefónico. Hoy funcionan, mañana no. Muchos ministros cristianos parecen ser igual de inconsistentes en cuanto al poder espiritual se refiere. Por eso es que constantemente están pidiéndoles a las personas que los respalden con sus oraciones. Yo pienso que ellos tienen miedo de que el impacto de sus obras no sea bendecido o que no tenga poder. Ellos creen que pueden levantar un clamor a Dios y que en respuesta a su petición, Dios respaldará sus obras.

Yo mismo les pido a las personas que oren por nuestro ministerio. Ahora bien, tener una experiencia del poder de Dios que se prende y se apaga sería algo totalmente absurdo para mí. La esencia de mi ministerio es demostrar que Jesús vive. Sin tener una garantía Divina, sería una locura de mi parte tomar un avión para ir a un país africano. Una experiencia inestable sería algo muy peligroso.

¿Es acaso esto arrogancia? ¿Egoísmo? Yo baso mi opinión en las cosas que escribió el apóstol Pablo. Él nunca estuvo inseguro. Romanos 15:28-29 dice: “Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España. Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo”. Pasaría algún tiempo antes de que Pablo saliera en su viaje misionero. Aún así, Pablo declara abiertamente que iría en la totalidad de la bendición de Dios.

Pablo fue a Roma pero no como él había imaginado. Él fue como un prisionero. Eso le pudo haber robado la unción. Sin embargo, no fue así. Al llegar a Roma, con su vida bajo amenaza de muerte, Pablo aún estaba lleno del poder de Dios. La última epístola que Pablo le escribió a Timoteo no muestra ninguna señal de que su unción hubiese disminuido.

Pablo estaba seguro de la totalidad de la bendición de Cristo. Muchos evangelistas no tienen tal seguridad. Ellos piensan que eso es ser presumidos. Ellos dicen algo como esto: “Oh, yo no me atrevería a ponerme en el mismo nivel de poder de los apóstoles. Yo no estoy tan santificado como aquellos grandes hombres. Yo sólo aspiro a poderlos imitar a ellos. Yo deseo ser humilde”. A decir verdad, yo no creo que eso sea humildad. En mi opinión, eso parece ser incredulidad o cobardía espiritual.

Poder para los Testigos del Evangelio

El Nuevo Testamento no dice que el poder de las personas que son testigos del Evangelio es condicional. Hoy día, hay miles de sermones que describen las condiciones necesarias para que Dios se mueva con poder. De acuerdo a este concepto, para que el poder de Dios se manifieste, debe haber unidad, arrepentimiento, confesión, sacrificio propio y santidad. No hay duda de que estaríamos mejor si tuviéramos los niveles ideales de santidad. Eso es algo que debemos esforzarnos por alcanzar; pero si no los obtenemos, ¿Podría ser esa la razón por la cual los avivamientos se han demorado? ¿Está el Espíritu Santo aguardando por nuestra perfección? ¿Es acaso el grado de nuestra virtud la medida de la obra del Espíritu? Es muy fácil encontrar faltas los unos en los otros, así como en la iglesia y decir que dichas faltas detienen la obra de Dios. Esto es algo que vende libros. Pero, ¿acaso nuestros defectos decepcionan a Dios? Él conoce nuestras faltas. Si nosotros no somos mejores que nuestros padres, tampoco somos peores que ellos. Para que las iglesias sean lo que algunos predicadores dicen que deben ser antes de que puedan recibir el poder de Dios, tendríamos que ser una nueva especie de seres humanos. A veces me pregunto si el avivamiento requiere de tan altas calificaciones. ¿Acaso fueron los hombres y las mujeres del pasado mucho mejores y merecedores de la gracia que las personas de hoy día? Decir: “Habían gigantes en la tierra en aquellos días”, es algo humanamente normal. Uno tiene que estar muerto por 50 años antes de convertirse en un “gigante”. Los seres humanos sólo adquirimos fama después de muertos. Yo me imagino que las personas se sienten seguras al rendirle tributo a los muertos en los funerales porque los muertos ya no pueden ser sus rivales. Los muertos no pueden ir frente a nosotros ni superarnos. Sin embargo, Jesús no actuó de esa manera. Aunque las personas dijeron que Él era el rival de Juan el Bautista, en Mateo 11:11, Jesús dijo que: “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista”. Parece ser que mientras más atrás en el tiempo, más excelentes eran los cristianos y la iglesia. Se dice que la primera iglesia fue el mejor ejemplo de lo que debemos ser; incomparable en fervor y dedicación. A través del mundo, ha surgido la idea de que el poder es una recompensa; el resultado de la santificación. Orar es algo que se promueve mucho como la más grande de todas las virtudes, e inclusive la mayor de todas las buenas obras. Según este concepto, el poder equivale al tiempo que uno pasa orando. Mientras más uno ora más poder tiene. En otras palabras, dos horas de oración producen dos veces más poder que una hora.